miércoles, 2 de abril de 2014

Mobbing en el Contexto Educativo

Cuando se habla de mobbing, se hace referencia al término inglés que es el gerundio del verbo “to mob” que literalmente significa “atacar”. Lo anterior, mediante acciones, palabras, miradas y lenguaje corporal emitidos por el acosador o los acosadores de manera intencionada y con el objetivo de humillar y maltratar psicológicamente a las víctimas o trabajadores (Bosqued M., 2005); componiendo un aspecto esencial, perseguir como fin, el arrinconar, destruir y eliminar de la organización a las víctimas seleccionadas. (Duque C., 2010).

Acoso Laboral
Acoso Laboral en Centros Educativos.
El mobbing o acoso psicológico en el trabajo puede ocurrir en el contexto educativo o en el empresarial u organizacional, ocasionando tanto el detrimento de la salud personal y ocupacional, como el menoscabo de la excelencia educativa y del rendimiento profesional.

De la mano con la invisibilidad, la evitación o la inefectividad para hacerle frente, ha venido ocurriendo durante muchos años en el contexto académico, como un hecho reiterado en los niveles de educación básica, media y universitaria.

Es un hecho relacionado y a veces enmascarado 
por otras formas de manifestación del fenómeno de la violencia.

A nivel de educación media, destacan Méndez E. y Losi I. (2010), en Venezuela como en América Latina, docentes, directivos, funcionarios y dirigentes, presencian el desarrollo creciente del fenómeno de la violencia de los estudiantes como un asunto de “desviación” en ellos y/o ellas y por tanto, lo abordan reactivamente con medidas:

1. Internas: reglamento disciplinario contra la violencia -amonestación, llamado a la buena conducta y a las buenas costumbres, suspensión temporal y llamado a los padres, madres y representantes, expulsión del liceo y reubicación-.

2. Externas: reglamento de seguridad contra la violencia -vigilantes de seguridad privada de entrada y salida, agentes o espías dentro del liceo o colegio, brigadas estudiantiles y protección policial-. 

Sin embargo, antes que resolver el problema, tales mecanismos represivos exacerban la violencia siendo discriminatorios y violatorios de los Derechos Humanos y los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes.

Los autores describen tales medidas como: (a) anti-pedagógicas, impidiendo estrategias didácticas para el trabajo científico y humanizado; (b) anti-sociológicas, dañando la integridad moral y la relaciones humanas; y (c) anti- psicológicas, manteniendo en ascuas la mente del o la estudiante, marginado/a en cuanto a Ser.

Sin lugar a dudas, las medidas mencionadas y cualificadas como “negativas”, entremezclan las modalidades de violencia doméstica, violencia escolar y violencia laboral, a través de las cuales se sigue tolerando o naturalizando las interacciones abusivas como vía de resolución de los conflictos interpersonales.

En el ambiente familiar, es reconocido que el trato agresivo de la pareja en presencia de los hijos y las hijas, es una manifestación de violencia doméstica, la cual crea las bases del aprendizaje por observación e imitación de modelos de interacción agresiva que luego reproducirán con familiares, pares o docentes. De allí, las múltiples quejas de profesores a padres y madres, quienes a su vez más tarde llevan a sus hijos e hijas a consultas psicopedagógicas o psicológicas, esperando recibir un diagnóstico personal de la causa del problema en los chicos o las chicas. Suele encontrarse con una frecuencia importante, que el estrés paterno y materno por lograr el control de tal situación, impulsa el uso del castigo (grito, amenaza, ofensa o golpe) evidentemente contraproducente, puesto que refuerza el mantenimiento de las conductas agresivas aprendidas.

En el ambiente escolar, no sólo se aprecia el acoso entre compañeros y compañeras, vale decir, bullying, como una manifestación de la violencia escolar, tan ampliamente abordada últimamente por diversos especialistas y medios. También se encuentra el maltrato institucional como expresión de una modalidad de mobbing educativo, variante a su vez de la violencia laboral, cuando el empleo de medidas que intentan controlar la agresividad estudiantil en las instituciones educativas, conlleva un trato abusivo: (a) de directivos a docentes; (b) entre docentes, o (c) de docentes a estudiantes.

La violencia laboral cruzada con la violencia escolar, a nivel particular atenta contra la personalidad, la dignidad y la integridad física o psíquica de las víctimas directas e indirectas y, a nivel general desmejora la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje del cual forman parte, así como el futuro proceso de adaptación, rendimiento y productividad laboral.

A nivel de educación superior o universitaria, sobre la base del análisis del elemento estructural del acoso en las universidades públicas españolas Parés M. (2010), ha descrito cuatro tipos de acoso psicológico en el contexto educativo (hacia personal directivo, docente, no docente y estudiantil):

1. Acoso estratégico: ocurre de forma vertical descendente por la Institución educativa que actúa de forma perversa incumpliendo las leyes bajo un barniz de democracia. González de Rivera (2002), lo define como acoso institucional cuando los corruptos han corrompido la Institución.

2. Acoso de dirección: ocurre de forma vertical descendente por un Departamento y/o Facultad. Según González de Rivera (1997, 2002), bajo la figura del “mediocre inoperante activo” (MIA), es decir, personas que buscan sobresalir por encima de los demás a pesar de su incompetencia profesional.

3. Acoso perverso: puede ocurrir de forma horizontal entre docentes, de forma vertical descendente de directivo a subordinado o de responsables de dirección investigativa (tutores o tutoras de tesis) a estudiantes y, de forma ascendente de trabajadores a superior.

4. Acoso sancionador: ocurre de forma vertical descendente de superior que castiga (expediente sancionador) a docentes o estudiantes que no participan en el acoso o lo cuestionan.

En Venezuela, a pesar de la necesidad de consenso basado en investigaciones sistematizadas, debemos evitar seguir invisibilizando que en nuestros centros educativos públicos o privados a nivel medio y superior, muchos jóvenes se ven afectados por cualquiera de los tipos de acoso previamente descritos.

¿Ejemplos de mobbing en el contexto educativo?

  • Caso1.- Estudiantes indirectamente afectados al enterarse como a una nueva Directora del Colegio es acosada por un grupo de Docentes: cuestionada injustamente en su labores, ignorada en la comunicación, desacreditada en sus iniciativas, criticada por su forma de vestir o por sus creencias religiosas.
  • Caso 2.- Estudiantes indirectamente afectados al observar como un Docente es acosado por un Coordinador: ignorado en sus repetidas propuestas de mejoramiento institucional, burlado por sus ideas políticas, aislado a un espacio de trabajo con deficientes condiciones.
  • Caso 3.- Estudiantes indirectamente afectados al presenciar como una Docente es acosada por un grupo de Docentes: siendo excluida de las reuniones, burlada por alguna característica física, ridiculizada publicando información de su vida privada.
  • Caso 4.- Estudiantes directamente afectados al ser acosados/as por sus tutores de trabajos de grado: recibiendo presión a llevar a cabo investigaciones que les generen beneficio propio (lucro o contenidos a presentar como suyos -plagio- en Congresos u otros Eventos).        

Mobbing-Actores
En todos los casos la relación asimétrica entre quien acosa y quien es acosado, posibilita el abuso de poder, que aun siendo invisible para muchos, ocasiona daños en la salud y funcionalidad de la víctima. Por lo que resulta importante crear espacios para hablar sobre el tema e insistir en detectar, registrar, denunciar y corregir el mobbing en el contexto educativo indistintamente de quien lo ejerza.

Sólo así, coherente y efectivamente lograremos disminuir también la frecuencia del bullying en el mismo ambiente académico donde ocurre. 

Las consecuencias a largo plazo de haber pasado por un contexto educativo en el que reinó el bullying o el mobbing descrito, se han reconocido en la esfera clínica, a través de testimonios de pacientes adultos que acuden a servicios psicológicos o psiquiátricos, quienes en visión retrospectiva han identificado a estos tipos de acoso moral, como importantes factores que han impactado negativamente sus vidas hasta la adultez, con padecimientos en la esfera social y laboral.

Desde la niñez hasta la juventud nuestros estudiantes además de buen trato, merecen un entorno académico promotor de derechos y habilidades efectivas para la vida, así como una formación de calidad y calidez que además de la perspectiva academicista, integre el desarrollo de actitudes centradas en valores de ética personal, institucional y social que protagonicen el efectivo desenvolvimiento durante la etapa adulta.

Nuestro compromiso como Estado, Familia y Sociedad, es prevenir que nuestros jóvenes se vean perturbados en su sano desarrollo biopsicosocial al estar inmersos en contextos educativos por un lado, negligentes e invisibilizadores de las interacciones abusivas entre sus estudiantes y por otro lado, modeladores y tolerantes de las vinculaciones hostiles entre su personal; creando con ello un clima de indisciplina e inefectividad colectiva.

Un primer paso para actuar en contra del mobbing educativo, es detectar a tiempo ¿cuándo éste se ha instalado como extremo riesgo psicosocial laboral en contra de la excelencia educativa?.

Un segundo paso, es avanzar en la búsqueda de apoyo especializado para minimizar su impacto negativo en el personal administrativo, docente, de mantenimiento o estudiantil, con miras al reaprendizaje de estrategias promotoras de un clima laboral positivo y exitoso desde la educación inicial hasta la universitaria que congruentemente, modele actitudes y prácticas nutritivas en el seno de interacciones pacíficas y respetuosas tanto en la facilitación y evaluación de los contenidos curriculares, como en la solución de los conflictos que día a día puedan surgir.

Diversas herramientas están a la mano como opciones encaminadas a la construcción colectiva de contextos educativos nutritivos, respetuosos, saludables y exitosos. Algunas que pueden resultar de gran utilidad a titulo preventivo, incluyen incorporar el desarrollo de las habilidades de Inteligencia Emocional en el Trabajo propuestas por Daniel Goleman (1998), así como implementar los Principios Fundamentales de las Constelaciones Organizacionales referidos por Alviarez, G. (2013) a partir de una mirada sistémica de la instituciones.


ESCRITO POR:  Idhaly Guzmán
Psicóloga Clínica. Sexóloga.
Especialista en Atención y Prevención de Violencia de Género.
Acreditada Defensora de Niños, Niñas y Adolescentes.
idhalyguzman@grupoambos.com

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